Ejemplos de estructura organizativa deficiente en las empresas

Definir la estructura organizativa de cualquier empresa, que incluya los diferentes roles, cómo interactúan y cómo se logran las cosas, es crucial para el éxito. El mejor personal, productos y marketing no pueden beneficiar a una empresa si la empresa no está organizada de tal manera que capitalice estas fortalezas. Una estructura organizativa deficiente puede matar a las empresas que, de lo contrario, merecen ser exitosas y rentables.

Jerarquías escarpadas

Casi todas las empresas tienen una jerarquía en la que se dan y reciben los pedidos. Sin embargo, pueden surgir problemas si la cadena de mando se vuelve demasiado empinada y el escalón más alto no interactúa con los trabajadores de forma regular. Los supervisores inmediatos a menudo son los únicos gerentes que entienden en detalle los trabajos de su personal. Por ejemplo, un director general no debe dar órdenes a los trabajadores del piso sin ningún diálogo o comprensión de lo que implica el trabajo; ella en cambio debería acercarse al supervisor. Las jerarquías empinadas pueden llevar a una mala comunicación porque los trabajadores se centran en complacer a los jefes en lugar de en sus propias actuaciones. Los jefes también con demasiada frecuencia asumen que siempre tienen la razón. Una jerarquía menos dramática puede permitir que las órdenes se adapten adecuadamente a las circunstancias en cada nivel.

Confusión de roles

Cuando los roles no están claramente definidos, la confusión es casi inevitable y puede crear redundancias y contradicciones inútiles. La confusión de roles puede paralizar a una empresa o, como mínimo, desperdiciar recursos y recortar beneficios. Por ejemplo, tres empleados diferentes que asumen la responsabilidad de un proyecto similar darían como resultado que se triplicara el costo de ese proyecto, sin mencionar otro trabajo importante que se descuida debido al trabajo redundante que se está realizando. Otro ejemplo de confusión de roles es cuando dos o más personas que tienen autoridad sobre el mismo grupo de empleados dan órdenes contradictorias al equipo. Esto puede llevar a un estancamiento en la productividad.

Cuestiones de procedimiento

Las empresas a menudo tienen directrices o reglas de procedimiento que ralentizan la productividad y crean confusión. A veces, esto resulta de no reevaluar métodos obsoletos. El manual de ciertos procedimientos puede ser antiguo, escrito por alguien que no estaba en contacto con los valores de la compañía o escrito para adaptarse a las leyes y la tecnología que desde entonces han cambiado. Las reglamentaciones excesivas y los procedimientos complicados pueden reducir drásticamente la productividad e incluso pueden impedir que se realicen iniciativas importantes de la empresa. La confusión procesal puede convertir a una compañía viva, dinámica y creativa en una pesadilla burocrática lisiada.

Falta de coherencia

Para que una empresa funcione, las partes individuales deben estar trabajando hacia el mismo objetivo. Una buena manera de cultivar una operación coherente es tener una declaración de misión claramente articulada. Cada departamento debe ejecutarse sobre la base de la declaración de la misión y los objetivos de la empresa en su conjunto, nunca hacia sus propios objetivos. Sin un objetivo único, incluso una compañía poderosa puede, en esencia, cancelar sus propios esfuerzos. Imagine una gran empresa industrial que gasta la mitad de sus recursos en la construcción de automóviles y la otra mitad en desechar los mismos automóviles. A pesar de que mucho está sucediendo, la falta de coherencia lo convierte en un juego de suma cero y en una empresa fallida.

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